Himno

He oído contar de un país celestial,
(En la Biblia la historia está),
Donde no hay tempestad,
Ni ninguna oscuridad,
Y nada se envejecerá.

Coro:
¡Qué morada de luz,
Do nos lleva Jesús!
Ni pecado, ni muerte allí habrá.
¡Qué glorias están en aquella ciudad!
Y el sol no se pone jamás.

Siempre verdes están los follajes allá,
Y cual oro es su fruto vernal;
De las arpas el son me será consolación,
Y nada se envejecerá.

En la casa de Dios siempre suena la voz,
De alegría y reposo eternal;
Gozaré de su paz y abundante solaz,
Y nada se envejecerá.

Demo

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