Himno
Habla, Señor, a mi alma,
Hazme entender tu voz;
Mi corazón reclama
Tu fuerte protección.
Débil soy y afligido,
Te necesito, ¡oh, Dios!
Tú puedes darme abrigo
De la tormenta atroz.
Con corazón tranquilo
Procuraré escuchar
El apacible silbo
Que infunde en mi alma paz.
Pasa mi entendimiento
Esa tranquilidad,
Que por su gracia siento
Aún en la adversidad.
Hazme, Señor, atento
Siempre a tu dulce voz;
Haz que yo more adentro
Del templo de mi Dios;
Con tu luz revestido,
Que vea el mundo en mí,
Constante y fiel testigo
De tu bondad aquí.

































